«Por tener discapacidad y ser mujer rural no tengo menos derechos», sostiene Eva Martínez, la mujer rompetechos del mes de mayo en La Nueva España

La tapiega Eva Martínez es pequeña en estatura, pero grande de corazón. Lo saben bien quienes tratan con ella a diario y conocen el ejemplo de este torbellino de mujer que se abrió camino en la vida, pese a la dificultad añadida de nacer con síndrome de Down. Tiene 52 años y las cosas muy claras porque, recalca, «por tener discapacidad y ser mujer rural no tengo menos derechos que los demás».

Eva sostiene la mirada con sus ojos verdes y pide no usar la palabra «minusválido», porque es un término «horrible». Lo tiene claro: «Somos personas como los demás y merecemos las mismas oportunidades».

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